“Dame la mano. Vamos, tienes que levantarte. Sé fuerte.”

No me dijiste eso exactamente, bueno, la última frase sí. Probablemente uno de los mensajes más importantes de mi vida, que llegó en el momento más apropiado. Siempre has tenido esa capacidad de aparecer en el momento oportuno y adecuado.

Cada día estoy más convencido de que los detalles son pequeñas huellas, que nos hacen intuir el camino que sigue una persona, sus verdaderas intenciones y pensamientos.

Pensar en todo esto me evoca un sentimiento profundo, que me emociona.

Cuando me cuentas un triunfo tuyo lo vivo como mío, al igual que una decepción o una preocupación. Con absoluta sinceridad.

Muchas veces me pregunto qué sería de mi vida sin personas como tú.

Y ahora te digo que ahí estaré, con mis errores y mis aciertos.

Cojo tu mano. Vamos. Gracias por tu ayuda.

Gracias de corazón. Ahí estaré siempre.

 

Letra de "amigo mío"

Déjame que te cante, amigo mío.

No te vayas muy lejos si no es preciso,

que te llevo en la sangre, y es más que un río.

En mis ojos tu hueco no es un vacío.

 –

No es oscura tu sombra, amigo mío,

ni tan triste la lluvia si hay un cobijo.

Ven, conozco una loma, no es un mal sitio,

para pegarle a la luna 2 ó 3 gritos.

 –

Hoy en día todo se nos puede caer encima;

Por soñar la vida, me clave una espina;

Por soñar la vida, se curó la herida

 –

Sólo quiero que sepas, amigo mío,

que quererte es temblar como los niños.

El calor de la meta lo da el camino.

No te conviertas jamás en amigo frío.

 –

Pase lo que pase, y aunque se haga tarde,

te estaré esperando aquí.

Es mejor desangrarse que no creer en nadie.

 –

Déjame que te cante, amigo mío.

No te vayas muy lejos, que no te olvido.