No siempre llueve a gusto de todos, surge un chaparrón imprevisto, un problema serio, vital. Hay gente que sale corriendo para no mojarse, otros se ponen la capucha y a tirar, otros ofrecen su paraguas para resguardar a los rezagados. Qué cruda es la vida a veces. Ahora no hay melodías preciosas, encuadres de colores ni imágenes bucólicas. Ahora hay realidad y más realidad.

Salud y tiempo. 2 variables que aparecen en mi día a día, en mi vida y en mi trabajo. Debo admitir que últimamente me siento abrumado. Son 2 variables que tienen la capacidad de aplicar un filtro a nuestra percepción del día a día en cuanto entran a formar parte de cualquier ecuación. Al filtrar nuestra percepción, de pronto, te hacen ver con una clarividencia incómodamente deslumbrante qué es lo importante. Te intimida, te incomoda y te obliga a acomodar la vista.

Agrio el olor a hospital, la constante sensación de incertidumbre, las caras de tristeza de familiares de otros pacientes, el grito que se oye en el pasillo del paciente desorientado de la otra habitación, el paso del paciente cabizbajo que le llevan en silla de ruedas con su pijama de hospital, el runrún del manguito de presión al inflarse y la espera incómoda a la medición… Dulce la sonrisa de un familiar, del paciente que tiene un gesto afable en una situación tan adversa, el trato cercano de esa auxiliar, esa enfermera o ese médico que transmitió humanidad, el gesto de un compañero que te sorprende para apoyarte y te escucha, ver a una familia volcarse y unir fuerzas.

Hemos salido bien, y podemos esbozar una profunda sonrisa. No todos pueden decir lo mismo. Puedo hacerme una idea muy cercana de lo que debe ser eso, y a la vez soy muy consciente de que esas 2 variables están y estarán para cada uno de nosotros y de nuestras personas queridas. Intento como puedo ayudar a quien está pasando por ello.

Estoy muy seguro de qué es lo verdaderamente importante. Con todo, tengo mucha suerte y tengo un verdadero sentimiento de gratitud. La reflexión es dura, pero muy gratificante. Dejo en un segundo plano lo superfluo y a toda esa gente que le gusta especular y manipular en lo superfluo.